El estrés crónico se ha convertido en una epidemia en nuestra sociedad, en la que más rápido es mejor y en la que intentamos meter más obligaciones en nuestras agendas cada vez más amplias.

Los expertos saben desde hace tiempo que existe una relación entre el estrés, el azúcar en sangre y la grasa del vientre. Ante el estrés crónico, la insulina aumenta. Esto impulsa la incesante disfunción metabólica que conduce al aumento de peso, la resistencia a la insulina y, en última instancia, la diabetes.

Cuando estás estresado, tus glándulas suprarrenales liberan hormonas como la adrenalina y el cortisol que inundan tu sistema, elevando tu ritmo cardíaco, aumentando tu presión arterial, haciendo que tu sangre sea más propensa a coagularse, dañando el centro de memoria de tu cerebro, aumentando el almacenamiento de grasa del vientre y, en general, causando estragos en tu cuerpo.

¿Qué podemos hacer al respecto?

Encontrar lo que te calma y practicarlo con regularidad, ya sea meditación, yoga, un baño de tina, escuchar música relajante, darte un masaje, salir a caminar, pasear a tu perro… se en lo que estás pensando “ a qué hora si no tengo tiempo”. Esto quita menos tiempo y plata que ir la médico, hacerte exámenes y tomar medicamentos…

Invierte HOY en tí para hacer rendir tu tiempo y tu dinero.